Era hace una vez, en un lugar muy, muy lejano, en donde las personas eran tan pequeñas; todos vivían felices y convivian de la manera más normal, cuando cierto día un gran hombre se presentó en ese lugar muy, muy lejano, aquel era un hombre diferente, tenía unas manos enormes, capaz de cargar a veinte aldeanos en cada una de ellas, una boca tan enorme que se comia de un solo bocado un gran cerdo, tenia unas orejas tan grandes que de seguro podian oír mas allá de la aldea y era tan alto, que medía más que el árbol más anciano de la aldea, aquel hombre solo iba de paso ya que iba en búsqueda de una gran ogro que había destruido su pequeña aldea.
Aquel gran hombre pidíó que le dieran un poco de pan y agua para lo que los aldeanos tuvieron que hornar un pan de diez costales de harina y 500 huevos y tuvieron que llenar una gran cantimplora que casi acaba con el agua de su río.
Y asi con los víveres listos, el hombre de grandes manos partió.......

No hay comentarios:
Publicar un comentario