lunes, 17 de enero de 2011

Un mensaje en mi celular


La mañana había transcurrido como de costumbre, me había levantado temprano, bañado y arreglado tanto que el tiempo en el reloj había avanzado tan deprisa, que correr hacia el autobús fue lo normal, el transcurso de quince minutos con la estación de las noticias y la música lo de costumbre, empezar las clases, preguntar al de a lado que tal había estado su tarde anterior, etc. Nada fuera de lo ordinario, hasta que mi celular sonó con el tono de mensajes que no había escuchado desde hace un buen tiempo, eso era raro, y aún más por la mañana, no tenia planes con un amigo o algo por el estilo ; mi celular nunca sonaba en clases, había hablado con mi madre antes de entrar a clases, estaba bien, entonces ¿qué podría ser?, ¿quién podría ser?, saque mi celular, pensando en una y mil razones que por un lado me provocaba emoción al encontrar algo excitante e interesante; y si era un mensaje de aquel joven interesante que había conocido la otra noche en el bar, o si era aquel otro amigo de Diana, y que tal si alguno de ellos me invitaba a salir, ¿aceptaría? O ¿me haría del rogar? pero ¿y si no era alguno de ellos? Y ¿si había sucedido algo mientras no estaba en casa?, pensar en ese otro lado me provocaba temor, tanto que pensar en el que había una posibilidad de ello me aterraba aún más, Las manos comenzaron a sudarme y las ideas que venían a mi mente ya no tenia que ver con chicos guapos que había conocido recientemente, no, todas las ideas que ahora acudían a mi mente eran cada vez peor. Con el celular en la mano y con la luz parpadeante que indicaba la llegada de un mensaje, mis ideas se hicieron cada vez obscuras y en un momento de valor abrí mi celular y al ver la pequeña pantalla de mi celular, mis miedos se esfumaron por completo, no había ningún mensaje en él, era la alarma que sonaba y me anunciaba la llegada de un nuevo día. Aliviada apague la alarma, sonreí por que todo había sido sólo un sueño extraño y me dispuse a comenzar el día.

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